El Valle de Tena, con sus casi 35.000 hectáreas, es uno de los más amplios y espectaculares del Pirineo Oscense, se extiende desde el Portalet, en la frontera con Francia, hasta el desfiladero de Santa Elena, a la entrada de Biescas. Son unos 17 kilómetros de longitud, desde el Portalet hasta Santa Elena, y unos 20 kilómetros de ancho, desde la Peña de los Rayos hasta el pico de Gramatuero. que reúnen montañas de más de 3.000 metros, pueblos de piedra, embalses y un sinfín de paisajes de alta montaña.
Pero surge una pregunta curiosa:
¿Dónde está exactamente el centro geográfico del Valle de Tena?
El cálculo matemático: un punto entre norte y sur
Si tomamos los dos extremos principales del valle:
- al norte, el Portalet (1.790 m),
- al sur, el desfiladero de Santa Elena (1.040 m),
y calculamos el punto medio de sus coordenadas, obtenemos unas cifras muy concretas:
Latitud: 42º 45´11.81´´ N Longitud 0º 18´33.18´´ W
Corresponde a Las Cuastas. A los pies de la Peña Rigualda. Ese lugar aparece en los mapas como un punto intermedio entre Sallent de Gállego y Escarrilla, cerca de la Fuente de la Fondada, por debajo del Mirador de Sierra Plana . Algo apartado de los núcleos habitados.

El corazón simbólico: Escarrilla y Lanuza
Sin embargo, la geografía no siempre se mide solo con números. Si pensamos en la vida del valle, en las comunicaciones y en la cultura, el verdadero corazón del Valle de Tena se encuentra en Escarrilla y su entorno.
- Está justo en la intersección de los caminos que llevan a Formigal, Panticosa y Sallent.
- A muy poca distancia está el embalse de Lanuza, con su anfiteatro natural y el escenario del festival Pirineos Sur, que reúne cada verano a miles de personas.
- Y desde aquí se accede fácilmente tanto a la alta montaña (Balneario de Panticosa, Partacua, Portalet) como a los pueblos del fondo del valle.
No es casualidad que muchos vecinos lo consideren “el centro de todo”.
Más que un punto en el mapa
Podemos decir entonces que el Valle de Tena tiene dos centros:
- uno geométrico y exacto, que nos señala la matemática,
- y otro humano y simbólico, que late entre Escarrilla y Lanuza.
El primero nos sirve para entender el valle como territorio.
El segundo, para sentirlo como hogar, paisaje y cultura.
✨ La próxima vez que recorras el Valle de Tena, piensa en este doble corazón:
el que marca el mapa y el que marcan las personas que lo viven y lo disfrutan.
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